fbpx
Síguenos en las redes :D

No importa lo que tus padres hicieron, ahora el encargado de tu vida eres tú

Apuntate a nuestra Newsletter

Y no te pierdas ninguna actualización

Da lo mismo. No importa lo que tus progenitores hicieron o dejaron de hacer en su instante. En el presente el encargado de tu vida eres . Eres responsable de lo que creas para ti, de la familia que edificas, del auto-amor que practicas, de los abrazos que te das, del calor del cariño que generas para ti y para los que te rodean.

Sí, es cierto, lo que nos sucede en la infancia, en la adolescencia e inclusive en la adultez con nuestros progenitores nos marca para toda la vida. Sin embargo, eso no nos exonera de la responsabilidad que tenemos sobre nuestra vida y nuestras emociones. El presente es el momento ideal para depurar nuestro pasado y desintoxicar nuestra vida sentimental.

Si el frío del afecto paterno es aún incesante, es hora de echarte encima prendas de abrigo y de encender la estufa. Las disculpas y los rencores no nos dejan vivir y, mucho menos, edificar un hogar en nuestro interior.

Porque un hogar es caluroso y convivir en permanencia con el recuerdo de una crianza con defectos solo convierte nuestro cariñoso en un helado iglú. No podemos vivir si no hemos sanado nuestras heridas, si no hemos dejado a un lado el filo de los cuchillos…

progenitores cortando ordenes y alas

Curar heridas de un legado disfuncional de la niñez

En mayor o menor medida todos tenemos tintes de toxicidad en nuestra niñez. Ocurre que en algún caso lo negativo pesa más que lo positivo y, por consiguiente, la familia se convierte en una red compleja de relaciones, vínculos y sentimientos torcidos o bivalentes.

Leer también >>  Para ser feliz debes aprender a ignorar a bastantes personas

Hay figuras paternas que no son sinónimo de alegría, identidad, unión, fidelidad, respeto, amor y fidelidad. La elaboración de los vínculos con nuestros padres lejos de ese ideal nos convierte en calderos en ebullición, los que son génesis de dinámicas complejas y perjudiciales.

Es posible que a simple vista se nos vea en calma, pero en realidad en lo profundo escondemos verdaderas fuerzas antagónicas que luchan por aceitar nuestras opiniones, nuestros valores y nuestros sentimientos cara el mundo y hacia nosotros mismos.

En la infancia, la familia es lo que representa nuestra realidad y nuestra referencia, con lo que no es extraño que tendamos a repetir determinados patrones, aunque estos sean disfuncionales.

Cada vez somos más en nuestro grupo de Auto Coaching PNL en Telegram, "haz click aquí" para unirte y participar en la conversación :D

Manos heridas

Los progenitores son personas y como personas que son, cometen fallos. No obstante, el dolor provocado en el hijo se sostiene. En este sentido, como afirmamos sin pudor que debemos aprender de nuestros fallos, TAMBIÉN PODEMOS HACERLO DE LOS ERRORES COMETIDOS POR NUESTROS PROGENITORES.

De esta manera, quien no ha tenido la suerte de crecer en una familia absolutamente funcional, tiene que efectuar un trabajo doble para fortalecerse y apreciar el sentimiento de amor y respeto hacia uno mismo y cara su entorno.

Las conductas autodestructivas y de castigo cara los demás han de ser reevaluadas y rechazadas por nuestro YO PRESENTE, el cual se constituye como un adulto y con capacidad de discernir sobre la posibilidad de efectuarse a sí mismo.

Rescatar la idea de que somos merecedores de amor y de que podemos brindarnos seguridad y aprecio incondicional en primera persona es esencial para sanar las heridas que las figuras paternas, una o las dos, crearon en nuestro niño interior.

evitación mirar cara delante

Infancia es destino, afirmaría Freud; pero lo cierto es que no podemos vivir indefensos toda nuestra vida bajo la disculpa de que tuvimos una infancia difícil y para nada ideal. Debemos interiorizar el mensaje de que da igual lo destructoras que hayan sido nuestras relaciones paterno-filiales, las perspectivas  sobre nuestro porvenir nos corresponden a nosotros.

Verdaderamente este punto supone un reto ambicioso, puesto que requiere una gran voluntad de trabajo interior parar rechazar los juicios parentales de los que venimos nutriendo (o bien desnutriendo) a nuestra autoestima toda la vida.

Seas quien seas, sentirte valioso y merecedor de la felicidad y del amor es un pilar fundamental para tu capacidad de desarrollo vital. Esto requiere que seas altamente empático o bien empática contigo, reconociendo a través de esa empatía el derecho a vivir tu propia vida tal como tú escojas.

No importa lo que tus padres hicieron, ahora el encargado de tu vida eres tú
5 (100%) 387 voto[s]

Por favor, apóyanos compartiendo en tus redes sociales.
Cerrar menú