fbpx
Síguenos en las redes :D

La gente hace cosas y tú decides si te afectan o bien no

Apuntate a nuestra Newsletter

Y no te pierdas ninguna actualización

La gente hace cosas que no siempre y en toda circunstancia armonizan con nuestros gustos, con nuestros principios o bien valores. No obstante, solo tú decides si te afectan o bien no. Pues amargarnos por lo que no se puede mudar es perder calidad de vida. Al fin y al cabo, se trata de algo tan sencillo como “ser y dejar ser”.

En física cuántica hay un concepto conocido como “entrelazamiento cuántico” que intranquilizó desde siempre y en todo momento al propio Albert Einstein y que, de algún modo, puede aplicarse al comportamiento humano. Según este principio cuando 2 partículas toman contacto entre sí cambian en algún aspecto para siempre. Aún más, si bien no estén cerca una de la otra, aquello que han creado juntas, impacta por su parte en el resto de partículas.

Este entrelazamiento cuántico asimismo nos caracteriza a todos nosotros. Es fácil de comprender, pongamos un ejemplo. Tenemos un compañero con una afición muy particular: sembrar críticas. El mal humor que nos produce su comportamiento y actitud se introduce día a día en nuestra mochila sensible, hasta el punto de que ese malestar afecta al trato con nuestra familia.

Todos somos como partículas anárquicas chocando las unas con otras e imantando determinadas cargas sensibles. Lo que unos hacen otros lo padecen y los que lo sufren comienzan una cadena de contagio de ese sufrimiento. Es necesario romper esta interconexión que diezma día a día la calidad de nuestras relaciones. Formemos a nuestra mente a fin de que sea capaz de tomar distancia y romper este juego de fuerzas.

mujer luz rosa

Cargando... Un momento por favor...
Leer también >>  7 cosas de las que te arrepentirás cuando llegues a la madurez

Hay cosas que ya no me afectan: el principio de la flotabilidiad

Estamos seguros de que a esta altura de la vida va a haber muchas cosas que ya no te afecten. Has aprendido que no es bueno aguardar tanto de las personas, que es mejor ser cauteloso y dejar que el trato rutinario te revele la auténtica esencia de ese supuesto amigo.

No obstante, y pese a todo tu bagaje experiencial, aún tropiezas con la misma piedra: la de la decepción. Pues en estas nuestras selvas comportamentales, la conocida frase de “ser y dejar ser” se convierte muy frecuentemente en un “yo soy y no te dejo ser”.

¿Cómo evitar que este tipo de actitudes nos afecten? No se trata en lo más mínimo de ser pasivos, de hacer la “no resistencia” donde transformarnos poco a poco en las dianas de todas y cada una de las flechas envenenadas. El conocido analista laboral y escritor Daniel Pink nos introduce un término bien interesante a la vez que útil en este mismo contexto: la flotabilidad.

Para comprenderlo es suficiente con visualizar una bella boya suspendida en el mar. Este objeto sabe muy bien lo que es y de qué manera la trata el océano, no obstante, jamás se hunde. Siempre y en todo momento está a flote sobre la superficie sin importar los embistes del océano o bien las tormentas. Esta resistencia mental procede de ese punto sutil de equilibrio y fortaleza donde uno sabe realmente bien cuáles son sus valores, sus solideces interiores y sus amarres sensibles.

Cada vez somos más en nuestro grupo de Auto Coaching PNL en Telegram, "haz click aquí" para unirte y participar en la conversación :D

faro en el mar

Lo que yo soy y lo que tú eres asimismo está en armonía

Las personas aguardamos y merecemos respeto, consideración y reconocimiento. Cuando uno de estos pilares se viene abajo tenemos pleno derecho a defendernos, a reaccionar y a resguardarnos. No obstante hay que tener claros múltiples aspectos.

  • “Tú eres tú y yo soy yo”. Lo que otros afirmen o bien piensen de nosotros NO determina lo que somos. No importa cuánto fuego salgan por sus bocas, ni qué tipo de veneno deseen lanzarnos. Quien decide si se quema o no somos . Quién tiene el poder para retirar la mano y escoger no envenerarse también somos .
  • “Te acepto por como eres”. Aceptar a una persona no implica estar conforme con lo que afirma o hace. Supone dejar de pelear con ella para aceptarla como alguien diferente a nosotros. Aceptar en consecuencia en este caso es renunciar a más riñas, a invertir más tiempo, esmero y sufrimiento en lo que no vale la pena.
Leer también >>  La bebida preferida de las celebridades. Agua de jengibre.

También, en esa renuncia que genera admitir a una persona por como es para ser libres, asimismo hay cierta armonía. Es desprenderse de algo para recobrar un equilibrio interno: para subir a flote nuevamente.

escenario fantasía representando las cosas que nos afectan

Charlábamos al inicio del principio de “entrelazamiento cuántico”. Sabemos que no estamos solos en nuestros ambientes, en estos campos gravitatorios donde todos chocamos con todos en un baile en ocasiones desafinado.

En este juego de fuerzas y también interacciones, como afirmaba el propio Einstein, prácticamente siempre y en toda circunstancia nos llevamos algo del resto. Intentemos por consiguiente no quedar magnéticos solo por la carga negativa, esa que de alguna forma, podemos contagiar a nuestros seres más queridos.

Dejemos, sencillamente, que los demás sean como deseen ser. Permite que el parlanchín hable, que el desordenado pierda tiempo en su desorden. Deja que el amargado se amargue la vida y que el criticón se envenene con su propia lengua. Déjalos ser como bien deseen, mas cuando estén cerca de ti, no olvides CÓMO ERES TÚ.

Actúa como esa boya firme en el océano, bien aferrada a sus principios, a sus fortalezas internas. Tarde o temprano la tormenta siempre y en toda circunstancia escampa.

 

La gente hace cosas y tú decides si te afectan o bien no
4 (80%) 207 votos

Por favor, apóyanos compartiendo en tus redes sociales.
Cerrar menú