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6 efectos desconocidos que la ansiedad causa en tu cuerpo

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La ansiedad puntual, esa que dura unas horas o unos días a causa de una preocupación, un propósito, un hecho agobiante o bien un reto que cumplir a corto plazo no ocasiona serias consecuencias en nuestro cuerpo.

Ahora bien, en el momento en que la ansiedad se sostiene en el tiempo, no se administra y permitimos aun que vaya a más, su impacto sicológico hace mella en nuestra salud y en diversos aspectos de los que no siempre y en toda circunstancia somos conscientes.

Hoy en nuestro deseamos hablarte de esos efectos, de ese impacto que, en ocasiones, asociamos a otras dimensiones desatendiendo la raíz del problema: nuestra ansiedad subyacente.

1. Las pupilas dilatadas

pupila Mikleman

La dilatación pupilar no relacionada con la sensibilidad a la poca luz, es un síntoma de un problema latente que es necesario conocer y tratar.

  • Tener las pupilas dilatadas puede deberse, entre otras causas, a un estado de alerta mantenido.

Cuando nuestra ansiedad es muy elevada, es común probar este síntoma tan poco frecuente que puede provocarnos desde mareos, el ver extrañas luces a nuestro alrededor y una reducción de nuestra calidad visual.

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dos. Contrariedades para tragar

La complejidad para tragar mientras comemos o bien bebemos es otro síntoma común cuando experimentamos ansiedad.

  • Este síntoma tiene por nombre disfagia y es una clara somatización por la ansiedad. Se relaciona con nuestras glándulas encargadas de generar saliva.
  • No podemos olvidar que la ansiedad tiene un fin muy concreto: prepararnos para escapar.

En consecuencia, el principal objetivo de nuestro cuerpo es reservar todos y cada uno de los líquidos para cuidar de los músculos, pues son los que deben ayudarnos a correr, a huir, y de esta manera, ese líquido se va a guardar para poder sudar.

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Si no tenemos saliva en la boca a raíz de la propia ansiedad, es muy difícil que la masticación de los alimentos se haga y que por consiguiente, podamos tragarlos.

3. Cefalea

Tensión en cabeza y semblante por la ansiedad

La ansiedad va a hacer que todas las venas y arterias de nuestro cuerpo se contraigan con un fin muy concreto: ofrecer más sangre a los músculos.

  • La circulación, por tanto, es más intensa y esto favorece que se genere la vasoconstricción, la que deriva en la tradicional cefalea.
  • Esta clase de dolor de cabeza suele ser más común en las primeras horas del día y por las tardes.

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4. Dolor en la mandíbula

Hay ciertas zonas de nuestro cuerpo en las que tienden a acumularse en mayor grado tanto la ansiedad como el agobio. Charlamos, de qué manera no, del cuello, los hombros y la espalda y la quijada.

Si notas que ese dolor de quijada es más intenso por las mañanas y que asciende incluso hasta tus oídos, lo más probable es que agobio sufriendo bruxismo, esto es, que por las noches rechines los dientes a raíz del estrés y la ansiedad.

Es necesario que lo consultemos con nuestros médicos, puesto que, aunque una férula dental pueda ayudarnos en estos casos, lo idóneo es que trabajemos cuáles son nuestras fuentes de ansiedad y las administremos de forma conveniente.

cinco. Ir al baño con más frecuencia de lo frecuente debido a la ansiedad

Todos lo hemos experimentado alguna vez: al encarar una situación de ansiedad, como un examen o una entrevista de trabajo, es frecuente que debamos ir al baño varias veces.

  • Es un hecho común, mas al unísono curioso por el hecho de que, cuando padecimos ansiedad, el riñón suele producir menos orina. ¿La razón? Por la ya comentada hace un momento: ahorrar en líquidos para ofrecérselos a los músculos.
  • A su vez, en la necesidad básica de eliminar pesos superfluos para escapar más veloz, nuestro cerebro nos ordena ir al baño para suprimir la orina, y ello hace que vayamos en tantas ocasiones para hacer solo “unas gotitas”.

seis. La desrealización: la sensación de que lo que nos rodea no es real o bien no formamos parte de lo que vemos

Mareos

Este hecho es extraño, mas quienes hayan padecido un periodo de ansiedad o de agobio intensísimo van a saber de qué hablamos.

Es cuando, de repente, tenemos la clara sensación de que lo que no nos envuelve no es real. Es como ver el planeta desde fuera y no sentirnos parte de él.

¿A qué se debe? Bien, debemos decir, primeramente, que si este fenómeno nos ocurre frecuentemente debemos comentarlo con nuestro médico.

  • La ansiedad intensa afecta a nuestros pulmones.
  • Lo que hacemos en muchas ocasiones es respirar rapidísimo y cuando acumulamos demasiado oxígeno es común probar 2 cosas: la primera es la hiperventilación, y la segunda notar cierta sensación de desrealización.

Nuestro cerebro no procesa de modo conveniente esta situación y es común apreciar esta incómoda sensación.

Para finalizar, estamos seguros de que en alguna ocasión, habrás sentido alguno de estos síntomas. No pasa nada si esto nos ocurre una o bien un par de veces, el mayor peligro radica en que estas situaciones sean algo común y recurrente.

Pide ayuda, habla con tu médico y empieza a gestionar mejor tus focos de ansiedad.

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