Todos podemos sanarnos a nosotros mismos

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Tenemos la capacidad de sanarnos… nadie nos enseña eso en la escuela.

Tampoco nadie nos dice que podemos hacerlo. Cuando estamos enfermos nos dicen que debemos ir al médico, al psicólogo, al nutricionista… entregar el poder a otro para que ese otro nos sane… o nos parche.

En el propio cuerpo existe la fórmula de la salud y también de la enfermedad. Acceder a cada una de ellas es la cuestión. En estos momentos de nuestra existencia universal parece mas fácil acceder a la enfermedad.

Estar enfermo no es mas que la otra cara de la salud. ¿Por qué tendríamos el poder de sanarnos si no tuviéramos la capacidad de enfermarnos? No existe una sin la otra. Y la reconciliación con ambas es parte del camino.

Aceptar la enfermedad es todo un tema. Pero aceptar la capacidad de auto-sanarse es también todo un tema! Implica soltar la enfermedad, implica aprender ciertas técnicas, dejarse guiar por la intuición, confiar y creer.

En un mundo donde incluso la enfermedad genera competencia (a ver quien está mas enfermo), sanarse es quedarse fuera de esa carrera por elección. Y también, es aceptar la responsabilidad sobre uno mismo, es cuidarse, considerarse, darse tiempo, darse energía, darse, darse, darse.

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La forma mas simple de iniciar un proceso de auto-sanación es tocarse. La medicina china, el reiki, otras terapias energéticas e incluso investigaciones medicas actuales lo demuestran: el contacto físico piel con piel es sumamente importante. Tocarse a uno mismo sana.

Sanar

sasint / Pixabay

En el acto de tocar circula energía desde la mano hacia el cuerpo. Siempre que la energía circula se promueve la salud. Cuando la energía se estanca, genera dolencias y a largo plazo, enfermedades. Además, las manos, al pasar por distintas partes del cuerpo, estimulan los canales energéticos, los puntos de acupuntura, los chakras y otros centros de energía menores pero importantes de nuestro cuerpo.

Solamente tocándose la orejas, acción que hace efecto reflejo sobre todo el cuerpo, ya se comienza a armonizar la energía propia.

Esta acción de tocarse debe ser efectuada con cariño y respeto por el propio cuerpo, aceptando las limitaciones, dolores y placeres que sentimos al sentirnos. Al tocar demostramos amor. Al tocarse uno mismo, se brinda amor y contención.

No hace falta saber nada, ningún técnica, ningún secreto. Para sanarse uno mismo, hay que empezar por quererse y demostrárselo, tocándose, mimándose, dándose.

Fuente: taichidelparque.blogspot.com

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