Sentirnos incómodos en el estado de soledad nos puede llevar a escoger las parejas equivocadas, en donde la necesidad de atestar un supuesto espacio vacío resulte en una relación con la que no nos sentimos a gusto.

Estar en soledad te permite conocerte

Soledad dos

La única manera en la que podemos conocernos verdaderamente, no es en compañía, no es interaccionando con otra persona, interpretando alguno de los papeles que forman parte de nuestra vida. Es solamente quitándonos de encima toda máscara que por fuerza aceptamos cuando empezamos a conocernos y esto solo ocurre en soledad. Allá realmente aprendemos a escucharnos, a conectarnos con nosotros mismos, a conocer nuestra esencia y primordialmente a querernos.

No confundas el no apreciar estar solo con querer estar en pareja

Justamente confundir el no saber estar con nosotros mismos con apreciar estar con alguien es lo que nos lleva a tomar decisiones apuradas y en muchas ocasiones erradas. Obviamente estar en pareja es un estado que muchas personas prefieren e incluso este esta  do tal vez sea necesario para muchas cosas.

Estamos tan adoctrinados a que debemos tener una pareja junto a nosotros para que forme una parte de la realización, que no aprendemos a manejar nuestros estados de soledad y en sus tránsitos muchas veces podemos verlo como algo negativo, como algo que no debería suceder o bien como una suerte de penitencia por no ser suficientemente bueno como para mantener o lograr una pareja.

Valora tu soledad

Soledad cuatro

Entiende que no es algo negativo si tú no piensas que lo sea. Mientras más escapamos de la soledad, peores decisiones en lo que se refiere al amor somos capaces de tomar. Relájate en tu proceso de soledad, aprende a quererte, a cuidarte, a dedicar tiempo para ti. Haz todas y cada una de las cosas que estando en pareja sea más difíciles ejecutarlas. Mira a la soledad y abrázala, por último es la que te permite relacionarte mejor contigo sin que más nadie intervenga.

Evita las malas compañías

Date cuenta de que eres un ser muy, muy completo, no necesitas que te complementen, ni que te llenen, ni muchísimo menos, todo está en ti, en realidad no precisas nada. Cuando manejes ese principio te va a ser más fácil vincularte a otra persona desde el amor real, ese que no guarda relación con temores, inseguridades y necesidades… y que te llevan prácticamente inequívocamente a relacionarte con malas compañías, porque será justo lo que atraigas a tu vida por miedo a estar solo.

Date tu tiempo

No hay apuro, el amor llega, utiliza los filtros de la intuición y aprende a esperar a la persona conveniente, a la que aporte a tu vida más alegría, la que puedas considerarla tu apoyo, la que te ame de forma incondicional desde el desapego. Mientras más apresurado tomes tus decisiones cariñosas, más chance vas a tener de confundirte y lamentarte entonces porque no estás con la persona adecuada. Sigue a tu corazón y no a tu mente temerosa y seguramente hallarás lo que quieres en la vida.

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