La llegada de malas noticias o de personas potencialmente tóxicas no puedes evitarla. Sin embargo, si admites que eso no puedes mudarlo, vas a poder percatarte de que la mayor parte de las circunstancias a las que debes enfrentar en el día tras día dependen de la actitud que transmites al vivirlas. De esta forma, recuerda que mucho de lo que atraes es mucho de lo que transmites.

Es decir, la predisposición que tengas para encarar tu alrededor desde que despiertas es prácticamente la parte más importante para condicionar lo que te sucede a lo largo de tu jornada. Es más, en el caso de levantarte con una actitud positiva observarás cómo semeja que llegan a ti buenas noticias o simplemente que las horas que pasan son mucho menos duras.

Aquello que recibes está en tu mente

Todo lo que sientes y razonas traspasa la piel y, de una forma u otra, se expande cara fuera: lo que hay en tu psique automáticamente sale al exterior, voluntaria o bien de manera involuntaria. Esta es una ley que puede jugar a favor o bien en contra, dependiendo que cuáles sean esas emociones, sentimientos y pensamientos que nos trasciendan.

Animales en un vehículo

En este sentido, en el momento en que te hallas decaído tu cuerpo lo nota y reacciona: se aprecia en el comportamiento, en el malestar físico, en la energía, etcétera Si, por contra, en tu mente hay pensamientos positivos también tu cuerpo lo expresará en tu bienestar general.

“Lo que de verdad necesitamos es un cambio radical en nuestra actitud cara la vida.

Tenemos que aprender por nosotros mismos y después,

enseñar a los desesperados que realmente no importa que no aguardemos nada de la vida, sino si la vida espera algo de nosotros”

-Viktor Frankl-

Tanto de una forma o bien otra, es una cosa que proyecta sobre el espacio y las personas que te rodean y por su parte configura tu estilo de afrontamiento. En otras palabras, pasamos por el filtro de nuestra actitud mental todo aquello que nos llega: la magnitud de un acontecimiento está ligada al poder que le damos sobre nosotros a través de la interpretación que hacemos del mismo.

Si llevas el sol dentro, sabrás secar la lluvia

Si practicas el optimismo y logras tomarte lo que te sucede de una manera más ligera, probablemente atraigas vibraciones positivas. En cierta medida, si lo piensas bien te darás cuenta de que gastas muchas fuerzas quejándote de acontencimientos insignificantes. Lo mismo ocurre con esas pequeñas cosas pasajeras sobre las que pensamos tener mala suerte y nos maldecimos a lo largo de horas.

Si llevas el sol dentro vas a saber de qué manera secarte el agua de la lluvia. Si te propones enseñar buen rollo, vas a saber distanciar aquello que es tóxico para ti. Si transmites calor, simpatía, bondad, afabilidad, entre otras muchas cosas, recogerás lo mismo a tu alrededor; y, en el caso de que no sea de esta manera, vas a ver el camino a continuar a fin de que no te afecten.

“Cuando nos sentimos positivos en nuestra actitud,

aguardando e imaginando el placer, la satisfacción y la dicha,

tendemos a atraer y a crear personas, situaciones y acontecimientos que se adecuan a estas expectativas”

-Shakti Gawain-

Puesto que no podemos supervisar todo lo que nos pasa, la clave es actuar con inteligencia a la hora de interpretarlo y no darle demasiada relevancia a lo que no la tiene. Brillar a fin de que reluzcan contigo, saber que la sonrisa resguarda de la tristeza, buscar la manera de quitarse piedras y no de construir una muralla con ellas.

Permítete lo que te mereces

¿De qué manera se consigue todo esto? Puesto que bien, permitiéndote lo que te mereces. No seas de esas personas que están abonadas al ejercicio de masoquismo de rehusar lo que la suerte les otorga. Lo hacen pensando que quizás de esa manera la desgracia tampoco les llame. Esta es una ley ilusoria que está asociado a un concepto de justicia igual de ilusorio. Lo cierto es que por mucho que le des la espalda a la suerte, la desdicha se fijará en ti de igual modo.

Por más que rechaces los premios, las desgracias no van a pasar más de ti. Entonces, ¿por qué razón no celebrar los primeros si estás condenado a afrontar lo segundos?

Compartir

Loading...

Medita para buscar y reconocer qué necesitas en tu vida. Descifrar esto te ayudará a aprender que el paso inicial es buena actitud: no te niegues lo que te mereces, no te limites, no te amedrentes. Esta es la mejor forma de cuidar a ti mismo y de encauzar a tu favor lo que recibes.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *