Asexualidad: me gustas, pero no me atraes sexualmente

Hemos descubierto nuevas orientaciones sexuales que distan de la heterosexualidad normativa que se ha impuesto en muchas sociedades durante siglos. Ahora hablamos de homosexualidad, de bisexualidad o de pansexualidad con naturalidad, especialmente las generaciones más jóvenes. Poco a poco está empezando a calar la idea de que la diversidad es libertad y enriquecimiento, algo que anima a que cada uno definamos de forma particular nuestra propia orientación sexual.

La orientación sexual, englobaría a la atracción sexual, erótica, emocional o amorosa hacia un determinado grupo de personas definidas por su sexo. Si nos quedamos en exclusiva con la parte de atracción, encontramos a un grupo de personas que se están empezando a identificar como grupo. Hablamos de la asexualidad, o lo que es lo mismo, de personas que no sienten esta atracción sexual hacia nadie, lo que no implica que en otros aspectos no les pueda gustar una persona o se puedan llegar a enamorar.

La asexualidad no es una consecuencia

Si entendemos esta ausencia total de atracción como una anormalidad, intentaremos responder a una pregunta: ¿por qué se ha producido? Podemos pensar que quizás hayan vivido una mala experiencia: un condicionamiento tan fuerte que cualquier idea relacionada con el sexo les genera rechazo.

Tras estas experiencias, la persona, en su necesidad de protegerse, deja de tener ese impulso sexual hacia los demás. Pero, esto no es la asexualidad. Pensar en justificar esta realidad de esta manera significa desvirtuarla y estar lejos de entenderla. Recordemos que la asexualidad refleja una falta de interés por el sexo, no miedo o aversión por el mismo. Simplemente parece que es una actividad que no les llama la atención, igual que a ti no te llaman la atención otras muchas.

Ellos no se sienten motivados por mantener relaciones sexuales de ningún tipo con nadie. ¿Tendrá esto algo que ver con la religión? ¿Con una determinada cultura? De nuevo, reiteramos nuestra negativa. Simplemente, es una nueva forma de vivir y ver las relaciones de forma diferente a como las entiende la mayoría.

Si quieres saber un poco más sobre la asexualidad, te dejamos este interesante vídeo que refleja cómo la viven las personas en una sociedad donde el sexo tiene un papel tan importante. ¿Cuántas personas son asexuales? ¿Cuántas no lo saben? ¿Cómo viven ellas las relaciones de pareja?

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Las relaciones de pareja

Es importante que brindemos un apartado al tan conocido mundo de la pareja. Cuando hablamos de una persona que es asexual, que no siente ese impulso erótico hacia los demás, ¿tienen facilidades para encontrar pareja? Lo cierto es que no tienen ningún problema.

Las personas asexuales pueden enamorarse. Viven el amor romántico. Les gustan los abrazos, los besos. Quieren sentir esa conexión con la otra persona, no obstante no tienen ningún deseo carnal. Pueden vivir en pareja sin problema. Aunque, es necesario mencionar que también hay personas asexuales que se declaran arrománticos.

Lo habitual es que las personas asexuales busquen pareja afines. Aún así, ¿qué ocurre si se enamoran de alguien diferente a ellas? No pasa nada. Los asexuales no rechazan el sexo. Simplemente no se encuentran atraídos por las personas en ese sentido. Si a ti no te apetece una manzana, ni siquiera piensas en ella, ¿te la comerías? Puedes hacerlo, por complacer a quien te insiste en que será bueno para ti, pero no tendrías un interés genuino por ella. Esto es lo mismo.

hombre con gato

Hemos mencionado que los asexuales no sienten ningún tipo de interés sexual hacia los demás, pero esto no significa que no tengan sexualidad o que no disfruten de ella. Las personas asexuales pueden llegar a masturbarse. Una cosa es el impulso sexual y otra que alguien “te ponga”. Sin embargo, no llegan a disfrutar del sexo como lo pueden hacer las personas que no se encuadran dentro de la asexualidad. Para ellas un orgasmo dista de ser lo mejor del mundo.

En España se fundó la primera asociación de asexuales, Asexual Community España (ACE), con el gran cometido de dar visibilidad a esta “no orientación sexual” con la que algunas personas pueden sentirse identificadas. Porque el amor y el sexo no tienen por qué ir siempre de la mano y este solo es un ejemplo de ello.

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Imágenes cortesía de Eloïse Heritier, Jeremy Combot

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