41 Frases cortas para calmar la ansiedad de tu hijo

frases para calmar la ansiedad de los niños

Al igual que los adultos, todos los niños en algún momento sufren nervios, preocupaciones o ansiedades en mayor o menor medida. Como padres, nos gustaría proteger a nuestros niños frente a las adversidades y frustraciones de la vida, pero aprender a manejar los síntomas ansiógenos es una habilidad esencial para la vida que les servirá en los años venideros. En el calor del momento, podemos hablar con ellos y repetirles estas sencillas frases para ayudarles a identificar, aceptar y trabajar durante sus momentos de ansiedad.

Frases para calmar la ansiedad de los niños

1. “No eres el único que te sientes así, les pasa a muchas personas”.

Explicándole que todas las personas tienen miedo o ansiedad en alguna ocasión, ayudarás a tu hijo a entender que la superación de la ansiedad es algo universal.

2. “¿Puedes dibujármelo?”

Dibujar, pintar o garabatear sobre una ansiedad, proporciona a los niños una salida a sus sentimientos cuando no pueden utilizar sus palabras.

3. “¿Cómo puedo ayudarte?”

Deja que tus hijos guíen la situación y te indiquen cuál es la estrategia que les calma o la herramienta que prefieren utilizar en esta situación.

4. “Vamos a aprender más sobre lo que te ocurre”.

Deje que los niños explorar sus miedos haciendo tantas preguntas como necesiten. Después de todo, el conocimiento es poder.

5. “¿Recuerdas cuando…?”

El compañerismo genera confianza. Confianza sofoca la ansiedad. Ayudando a tus niños a recordar un momento en que se sobrepusieron a la ansiedad les da sentimientos de compañerismo y con ello la confianza en sus capacidades.

6. “Aprieta fuerte esta bola con la mano”.

Cuando tus hijos dirigen su ansiedad a una bola de tensión, sienten alivio emocional. Compra una pelota, ten un puñado de plastilina cerca o haz tu propia bola de la tensión casera llenando un globo con harina o arroz.

7. “Si lo que sientes fuera un monstruo, ¿qué aspecto tendría?”

Dar a la ansiedad una caracterización más concreta, significa tomar un sentimiento confuso y transformarlo en algo concreto y palpable. Una vez que la preocupación de los niños tiene una forma, pueden incluso hablar con su preocupación como en un juego de rol.

8. Busca un grito de guerra: “¡Yo soy un guerrero!” “¡Soy invencible!”

Hay una razón por la que las películas muestran gente gritando antes de ir a la batalla. El acto físico de miedo se sustituye antes gritando, pues ayuda a segregar endorfinas. Además puede ser muy divertido para ellos.

9. “Te quiero. Aquí estás seguro”.

Decirle a un niño que recibirá seguridad por parte de las personas que más ama, como sus padres por ejemplo, ofrece mucha tranquilidad. Recuerda que la ansiedad hace que los niños se sientan como si verdaderamente estuvieran en peligro. Repetirles que estarán a salvo, calma enormemente su sistema nervioso.

10. “Contemos…”

Esta técnica de distracción no requiere preparación previa. Contar el número de personas que vemos en ese momento, el número de coches rojos o el número de sillas de la habitación requiere de la observación y el pensamiento, los cuales disminuyen la ansiedad que siente el niño.

11. “¿Por qué crees que es así?”

Esto es especialmente útil para los niños mayores que puedan articular mejor el “por qué” de lo que están sintiendo.

12. “Necesito que me digas cuando han pasado dos minutos”.

El tiempo es una poderosa herramienta cuando los niños están ansiosos. Al observar un reloj para el movimiento, el niño tiene un punto de enfoque distinto de lo que está sucediendo.

13. “¿Qué va a pasar ahora?”

Si tus hijos están ansiosos sobre algo que va a suceder en el futuro, ayudarlos a pensar a través del evento e identificar lo que vendrá después, puede ser muy útil. La ansiedad hace que veamos la realidad de forma parcializada, lo que nos puede dar la sensación de que la vida después de los hechos no vayan a existir.

14. “Cierra los ojos. Imagínate esto…”

La visualización es una técnica poderosa utilizada para aliviar el dolor y la ansiedad. Guía a tu hijo con la imaginación llevándole a un lugar cálido y seguro y feliz, donde se sienta cómodo. Si está escuchando con atención, los síntomas físicos de la ansiedad se disiparán.

15. “Dime lo peor que podría suceder”.

Una vez que se ha imaginado el peor resultado posible sobre la preocupación, se puede hablar sobre la posibilidad de que realmente ocurra la peor situación. A continuación, pídele a tu hijo que imagine el mejor resultado posible. Por último, pregúntale sobre el resultado más probable. El objetivo de este ejercicio es ayudar al niño a pensar con mayor precisión durante su experiencia de ansiedad.

16. “Yo sé que esto es difícil”.

Reconoce que la situación es difícil. Tu validación muestra a tus hijos que los respetas.

17. “Si le dieras a tu sensación un color, ¿cuál sería?”

Pedirle al niño que identifique lo que siente en medio de la ansiedad es casi imposible. Pero pedirle que le ponga un color a este sentimiento, les da la oportunidad de pensar acerca de cómo se sienten con respecto a algo sencillo. Luego pregúntale por qué su sentimiento es de ese color, así puede hablar más fácilmente de lo que le ocurre.

18. “La preocupación es útil, a veces”.

Esto parece totalmente contrario a lo que deberíamos decirle a un niño que ya está ansioso, pero señalando la razón de la existencia de la ansiedad y su utilidad, ayuda a tranquilizarle, haciéndole saber que en realidad no hay nada malo en él.

19. “Somos un equipo, lo haremos juntos”.

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La separación es un potente desencadenante de ansiedad para los niños pequeños. Les tranquiliza mucho decirles que vais trabajar juntos, aunque no siempre estéis presentes con ellos, pero haciéndoles sentir que vuestros pensamientos sí lo están.

20. “Vamos a debatirlo juntos”.

Los niños más grandes les gusta especialmente este ejercicio porque tienen permiso para debatir con sus padres. Un debate al estilo de punto y contrapunto sobre las razones de su ansiedad. Tú también puedes aprender mucho acerca de su razonamiento durante el proceso.

21. “Tener miedo / nervios / ansiedad no es divertido”.

La empatía es muy poderosa en numerosas situaciones. Incluso puedes entablar una conversación con tu hijo mayor acerca de cómo tú mismo te sobrepusiste en algún momento a la ansiedad.

22. “Dímelo a mí”.

No interrumpas, escucha a tus hijos hablar sobre lo que les preocupa. Hablando de ello les das tiempo a los niños para procesar sus pensamientos y llegar a una solución que funcione para ellos.

23. “¿Qué es lo primero que te ha hecho preocuparte?”

En la ansiedad a menudo se hace una montaña de un grano de arena. Una de las estrategias más importantes para superar la ansiedad es romper esta montaña en trozos manejables. Al hacer esto, nos damos cuenta de que toda la experiencia no está causando ansiedad, sólo una o dos partes de toda la situación.

24. “Este sentimiento va a desaparecer. Vamos a ponernos cómodos hasta que lo haga”.

El acto de encontrar una posición cómoda calma la mente, así como el cuerpo. Poner mantas pesadas, por ejemplo, ha demostrado para reduce la ansiedad por el aumento de los estímulos físicos leves.

25. “Me siento orgulloso de ti”.

Haciéndole saber que estás satisfecho con sus esfuerzos, sin importar el resultado, alivia la necesidad de hacer algo perfectamente, una fuente de estrés para muchos niños.

26. “Hagamos una lista de todas las personas que quieres”.

Anais Nin dice: “La ansiedad es la mayor asesina del amor”. Si esta afirmación es cierta, entonces el amor es mayor asesino de la ansiedad también. Mediante el recuerdo de toda la gente que ama a su hijo y por qué, amor reemplazará la ansiedad.

27. “Imagínate que estamos inflando un globo gigante. Hagamos una respiración profunda y soplamos contando hasta 5”.

Si le decimos a un niño que haga una respiración profunda en medio de un ataque de pánico, es probable que conteste, “¡No puedo!” En su lugar, conviértelo en un juego. Pon a trabajar la imaginación intentando inflar un globo, haciendo ruidos raros en el proceso. Haz tres respiraciones profundas y echa el aire, en realidad esta técnica ayuda a revertir la respuesta del estrés en el cuerpo y puede incluso conseguir sacar algunas sonrisas en el proceso.

28. “Vamos a dar un paseo”.

El ejercicio alivia la ansiedad durante varias horas mientras se quema el exceso de energía, afloja la tensión muscular y aumenta el estado de ánimo. Si tus hijos no pueden dar un paseo en este momento, haz que se muevan de otra forma en casa, botando en una pelota, saltando a la cuerda o haciendo estiramientos.

29. “Déjame que te abrace”.

Darle a tu hijo un abrazo o dejar simplemente que se sienta en tu regazo es de gran ayuda. El contacto físico proporciona una oportunidad para que tu hijo se relaje y se sienta más seguro.

30. “Ayúdame a mover esta pared”.

El trabajo duro, como empujar una pared, alivia la tensión y las emociones.

31. “Vamos a hacer que tu pensamiento pase de largo”.

Pregunta a tus niños que hagan que el pensamiento que les produce ansiedad es un tren que se ha detenido en la estación por encima de su cabeza. En pocos minutos, al igual que todos los trenes, el pensamiento va a pasar a su siguiente destino.

32. “Mira cómo hago una respiración profunda”.

Prepara una estrategia calmante y anima a tu hijo a que te imite. Si tu hijo te lo permite, acércale a tu pecho para que pueda sentir tu respiración rítmica y regular encima tuyo.

33. “Vamos a encontrar alguna prueba”.

La recopilación de pruebas para apoyar o refutar las razones de tu hijo sobre su ansiedad, ayuda a ver si sus preocupaciones están basadas en hechos.

34. “Este sentimiento va a pasar”.

A menudo, los niños sienten como su ansiedad no tuviera fin. En lugar de apagarlo, evitando o aplastando la preocupación, recuérdales que el alivio está en camino.

35. “Veo que Bob se preocupa de nuevo. Enseñemos a Bob que no hay que preocuparse.”

Crea un personaje para representar la preocupación y ponle el nombre que quieras. Dile a tu hijo que está preocupado y hay que enseñarle algunas habilidades de afrontamiento.

36. “Tengo tu compañero de olor aquí”.

Un compañero de olor o difusor de fragancia puede calmar la ansiedad, especialmente cuando se llena de lavanda, salvia, manzanilla, sándalo o jazmín.

37. “¡Eres muy valiente!”

Afirmar la capacidad de los niños de manejar la situación, y darles la posibilidad de tener éxito les da la sensación de que realmente pueden hacerlo.

38. “¿Qué más sabes sobre esto (aquello que le da miedo)?”

Cuando tu hijo se enfrenta a la misma ansiedad constantemente, prueba a investigar sobre el tema cuando estén en calma. Lee libros sobre lo que les da miedo y aprende lo máximo posible sobre el tema. Cuando la ansiedad aparezca de nuevo, pregunta a tu hijo si recuerda lo que ha aprendido. Este paso elimina la alimentación de pensamientos exagerados sobre aquello que les produce miedo y faculta a tu hijo.

39. “Vamos a ir a tu lugar feliz”.

La visualización es una herramienta eficaz contra la ansiedad. Cuando tus hijos están en calma, practica esta estrategia para que sean capaces de utilizarla con éxito durante los momentos de ansiedad.

40. “¿Qué necesitas de mí?”

Pregúntale al niño qué necesita. Podría ser un abrazo, más espacio para él o una solución.

41. “Vamos a escribir una nueva historia”.

Cuando están ansiosos, los niños “escriben” una historia en su mente acerca de cómo va a ser el futuro. Este futuro les hace sentir ansiosos. Acepta su historia y luego pídele que la reescriba desde un punto concreto, para que el final sea más feliz.

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